Editorial de Prensa Libre sobre la gestión Arzuista
Publicado hoy martes 22 de junio de 2010
“Opinión
La municipalidad y sus torpezas
Varias son las personas que han manifestado pública y privadamente su desacuerdo y hasta su rechazo por la decisión tomada por el alcalde Álvaro Arzú de nombrar “Presidente Jorge Ubico” al nuevo viaducto construido por la comuna capitalina en el bulevar Liberación y 7ª avenida de la zona 9. Al respecto, es necesario exponer algunas consideraciones para comprobar por qué tal decisión es una prueba de torpeza política, de fuente de críticas justificadas y de manifestación inconsciente, pero evidente, de una mentalidad proclive al autoritarismo; es decir, hechos inconvenientes a todas luces.
Todos los países tienen figuras destacadas con cuyos nombres son bautizadas plazas y calles. Sin embargo, en el caso de presidentes y de políticos, las autoridades que deciden bautizarlas necesitan tomar muy en cuenta si se trata de personajes controversiales, por decir lo mínimo. Son figuras históricas, pero no por ello admirables. Haber bautizado así el viaducto implica una inconsciente admiración a alguien a quien la historia califica como dictador, aunque algunas de sus acciones en el ejercicio del gobierno sean correctas e incluso hasta beneficiosas, según determinados sectores.
Es impensable que Chile bautizara una obra municipal con el nombre de Pinochet, o Italia con el de Mussolini, o España con el de Franco. Si un político lo hiciera, seguramente tendría que renunciar al cargo, por su manifiesta incapacidad política, al haber tomado esa decisión. Lo mismo es Ubico en el caso de Guatemala, aunque en este momento menos del 2 por ciento de la población actual haya vivido los 14 años de la dictadura ubiquista.
Mientras Arzú se preocupa por esta clase de bautizos a las obras municipales, los capitalinos cada vez se enteran de la responsabilidad evidente que tienen las autoridades ediles, y por ello el jefe municipal, en los hundimientos, tanto de la zona 6 como de la zona 2. Se conoce cada vez más que la preocupación de la actual corporación son las obras cosméticas, y las que en general son notorias. Muchas de las decisiones tomadas son erróneas, sobre todo por la forma en que se hacen, y de esto hay numerosos ejemplos.
Dos de los más claros son el Transmetro, porque reduce la cantidad de carriles para los vehículos particulares. Los embotellamientos en la calzada Aguilar Batres y, próximamente, en la 7ª avenida de la zona 9, son el resultado de acciones que solo se pueden explicar al tomar en cuenta el factor de corrupción o de negociaciones no transparentes. Otro es el caso de los autobuses del sistema Siga, gracias al uso de fideicomisos con fondos municipales, hechos con el fin primordial de impedir el control del uso de los fondos por las autoridades respectivas.
Las acciones de la municipalidad arzuista demuestran una personalidad de irascibilidades monumentales y una especie de minirreinado de terror entre sus colaboradores, quienes no osan señalarle, por ejemplo, que no debe llamar “idiotas” a los vecinos de la zona 2 cuyas casas están en peligro de hundirse. Ante esas situaciones, la renuncia al cargo se convierte en un hecho impostergable.”
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