Mario Fuentes Destarac “¿Democracia o dictadura?”
Hoy lunes 5 de julio de 2010, Diario elPeriódico, Lic. Mario Fuentes Destarac:
“¿Democracia o dictadura?
El abuso de poder, la demagogia y la corrupción contaminan todo el espectro político.
MARIO FUENTES DESTARAC
Según recientes sondeos de opinión (Latinobarómetro, 2009), la población guatemalteca, en comparación con las poblaciones de los otros países latinoamericanos, es la que está más decepcionada con el sistema de partidos políticos; asimismo, es la población que menos apoya al régimen democrático, de las que menos satisfechas se sienten con la democracia y de las que menos perciben que se gobierna para todo el pueblo. Los guatemaltecos también se encuentran entre los que más decepcionados se muestran con las corrupción en el sector público y entre los que menos creen que las elecciones sean limpias. Se ven a sí mismos en peores condiciones que quienes viven en el extranjero, lo que se traduce en que hay más propensión a emigrar.
De suerte que, en términos generales, la población guatemalteca no está muy conforme con la democracia; y, por el contrario, está muy vulnerable a que se instaure un régimen autoritario.
Sin duda, la causa principal de la percepción negativa de la democracia en nuestro país se debe a que las instituciones democráticas no están dando respuesta a las expectativas de mejoramiento de vida de la población ni a los más graves problemas socioeconómicos (inseguridad, impunidad, desempleo, miseria) que la agobian. En la cuestión económica, la gente se siente estancada en el mejor de los casos.
Otro factor que incide en el negativismo es que los políticos, además de que no cumplen sus promesas, cuando ejercen el poder lo hacen en beneficio propio o de su grupo, y no en beneficio de la población. El abuso de poder, la demagogia y la corrupción contaminan todo el espectro político. Esto hace que la gente se sienta defraudada y que la democracia pierda terreno.
Por supuesto, los “enemigos de la democracia” se están aprovechando de la descendente credibilidad de la democracia institucional en nuestro país y, cada vez con mayor insistencia y descaro, se hace apología del autoritarismo, del dirigismo y del totalitarismo, caracterizados por la concentración del poder, la intolerancia, el culto a la personalidad, la propaganda del odio, la confrontación, la opresión y la destrucción del enemigo.
Los “enemigos de la democracia” promueven el desorden, la anarquía y el caos, con el ánimo de desmoralizar a la población y manipularla para que clame por un dictador que “haga justicia”, que asesine a los delincuentes y que quite a los ricos para dar a los pobres.
En mi opinión, la solución no está en el salto al vacío, sino en el fortalecimiento de las instituciones democráticas y en la reforma del Estado. Debemos seguir apostándole a la democracia y a la libertad.”

















